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De los motivos por los que un vato podría ser fiel… or not


De los motivos por los que un vato podría ser fiel… or not


El otro día platicaba con Gina sobre la pertinencia de escribir sobre las razones por las que un vato promedio podría ser infiel. Son demasiadas, le dije, es demasiado amplio ese tema, mejor acotemos y escribamos sobre la excepción y no sobre la regla. Entonces, las siguientes líneas tratarán de abordar motivos por los que un vato promedio NO es infiel y no, probablemente no es una guía que ayude a detectar si un vato es infiel. Si de algo sirven estas líneas, es para dar una idea de por qué es tan común el fenómeno de la infidelidad y, si acaso, pueden ayudar a aclarar la mente sobre por qué podemos o no ser fieles.

Partamos entonces de qué es la infidelidad, que es un término -como todo- relativo. Tenemos que ajustar las bandas de flotación de la infidelidad en algún lugar. ¿Verle las nalgas a otra te hace infiel?, no. ¿Tomar a otra morra de la mano te hace infiel?, no -LOL, demasiado santurrón-. ¿Imaginarte echando pasión con otra te hace infiel?, no -eso es sana fantasía. Una bola curva: querer compartir con otra ciertos momentos en vez compartirlos con tu pareja o pasártela mejor con alguien más, ¿te hace infiel?, no -de hecho eso nos pasa a menudo con muchas amigas y amigos. Besar a alguien ¿te hace infiel?, sí. Tener relaciones sexuales con alguien más ¿te hace infiel?, sí. OJO. Para mí estas fronteras se difuminan bastante, y además en todo hay grados. Personalmente pienso que no por acostarte con alguien más eres necesariamente infiel. El sexo es solo sexo, es algo arbitrario, algo que puede ser muy superfluo; el compromiso y el amor son otra cosa, siempre sustantiva y profunda. Pero bueno, tenía que ajustar las bandas de flotación de la infidelidad como si esto fuera “100 mexicanos dijeron”, tratando de pensar lo que piensa la mayoría, así que tiene que considerar fundamentalmente el encuentro físico-sexual con alguien más y que rompe con un compromiso de exclusividad sexual claramente establecido en la pareja. Otra bola curva: estar enamorado de otra persona unilateralmente sin que hayas hecho algo más, ¿te hace infiel? Stricto sensu, no. Yo diría que eso no es infidelidad, es falta de libertad, valor y honestidad con uno mismo y con el otro, y me parece más grave que la infidelidad.

Lo que es muy importante es hablar con la pareja de qué es fidelidad o infidelidad, y ajustar sus propias bandas de flotación de la infidelidad y hablar de sus expectativas, porque cada cabeza es un mundo y hablando se entiende la gente.

Pero bueno, entrando en materia, estuve platicando con un brother a mitad de sus cuarentas, bastante curtido, y cuando le dije de qué iba a escribir, que me dice, no, dice, tengo más de la mitad de mi vida siendo infiel, entonces mejor te ayudo a escribir de por qué uno es infiel. Aún así me dio la idea principal de este texto (¡gracias, michingón!). Entonces planteo algunas causas de fidelidad que no son excluyentes entre sí. Seguro hay muchas más, pero a mí se me ocurren cuatro que pueden combinarse.

Fiel por economía

Cuando le dije ese criterio a Gina, que se mofa y que me dice: “ es que no te alcanza para andar de cabrón”. LOL! No va por ahí, ¡pero sí, en realidad sí! Es un tema de recursos. Mucha gente no es infiel no porque no quiera agarrarse a alguien más, lo que pasa es que es realista y se quita de pedos. No puedo ser infiel. ¿A qué hora? ¿Con qué ojos? ¡Tengo que invertirle un montón de tiempo y esfuerzo, y varo! Trabajo un chorro, tengo que ver a mis hijos, pararme a dejarlos a la escuela, pagar colegiatura, cumplir con mi mujer -en todo sentido, entonces... no hay manera. Poder ser infiel a veces parece un lujo. Nuestro tiempo, atención y energía son un tesoro. Andar, como dice la Morena, “de cabrón” por ahí, requiere una inversión y no todo el mundo puede ni se anima a hacerla. Por otro lado, los riesgos son altísimos, es decir, tienes desincentivos rudos para ser infiel. Tu mujer te va a cachar en 3 segundos, va a arder Troya, va a haber muchísimo drama en tu familia -que es lo que más adoras, tu círculo social y la sociedad en general te van a juzgar. Aquí también entran los que no ponen el cuerno porque no quisieran que su pareja les pusiera el cuerno en tanto que no le ven tanto beneficio a poner el cuerno contra el posible daño que podrían recibir si se los ponen. Entonces, no vale la pena ser infiel, aunque se me antoja muchísimo una chava del trabajo y como que sí me da entrada… no, no puedo, es demasiado costoso y hay demasiado en riesgo, mejor así. Entonces, hay fidelidad por racionalidad y aversión al riesgo. Un aplauso para los Econs.

Ahora que si eres un macho alfa, galanazo, y se te lanzan las mujeres, pos bueno, entonces quizá el criterio económico sea menos válido, porque los esfuerzos y recursos que tienes que invertir para ser infiel son menores, pero el promedio de nosotros los hombres mortales, pos no la tenemos tan fácil.

Fiel por disciplina moral

Hay algunos que son fieles porque son una torre de fuerza moral. Son los desgraciados que prefieren cortarse un dedo antes que romper sus promesas y si te prometieron que no van a ser infieles, no lo harán, punto. Y si además internalizaron que ser fiel es algo bueno y que los hace mejores, lo van a perseguir. Son los que se levantan todos los días a correr a las 6 de la mañana, los responsables, los que se abstienen de muchos placeres mundanos si interfieren con sus metas, los que sacrifican lo superficial por lo trascendente, los que tienen autocontrol, a los que les gusta hacer las cosas bien. Para ellos la fidelidad es un tema personal, no de pareja. Ahí es, por ejemplo, donde regularmente entran los que están dispuestos a dejar todo por sus ideales y por amor. 

Fiel por amor

Son los que anteponen tu felicidad, los que evitan conscientemente hacer algo que pudiera lastimarte. Además, aman tanto que su deseo sexual está conectado con sus sentimientos. Como dice Bomba Estéreo, “cuando el es amor es amor, es amor, es amor… cuando tu cuerpo está conectado a tu corazón…”. Entonces, como bien apunta la Guzmán, hacer el amor con otro, no, no, no. En algunos casos, si se quieren echar una insignificativa canita al aire, jamás te vas a enterar. Es decir, puede que una infidelidad no signifique mucho para ellos, y si no les genera culpa, pues no pasó nada. Su amor por ti sigue intacto. Ahí es donde entra el acuerdo de adoptar la sabia y progresiva política de pareja “don’t ask, don’t tell”. Si alguien quiere darle vuelo a la hilacha con otra persona no te vas a enterar y no vas a preguntar y, por consiguiente, what momma don’t know, won’t hurt her ;)

Fiel por autosatisfacción

Algunos piensan que la fidelidad de nuestra pareja depende de lo que uno haga, y que en la medida en la que uno tenga satisfecha -en todo sentido y con énfasis en lo sexual- a su pareja, ésta le será fiel. Lo anterior no está del todo errado en el mundo real, pero en realidad no debería ser así y es justo el enfoque contrario de la fidelidad por autosatisfacción que quisiera plantear. La fidelidad por autosatisfacción es más profunda, más compleja y mucho más escasa.

Me decía mi brother curtido que no hay una sola pareja que pueda satisfacer todas tus necesidades o expectativas. Y creo que tiene razón y además es normal, es natural. Por eso, muchas de la fuentes de la infidelidad radican en que estamos buscando permanentemente la felicidad fuera de nosotros mismos, en los objetos, en la pareja, en el sexo, por ejemplo. Y si creemos que una sola persona, la pareja, nos puede hacer completamente felices, estamos viviendo en el error, opino. Y esto no tiene relación con las limitaciones humanas de nuestra pareja, es simplemente que los únicos que podemos hacernos completamente felices somos nosotros mismos, no otra persona. Tenemos muchas expectativas y necesidades, y si además creemos que nuestra felicidad depende de los demás y de factores externos, estas fuentes externas -y falsas- de felicidad tendrían que ir cambiando, por fuerza, en la medida en la que cambien nuestras expectativas y nuestras personalidades, en la medida que cambiemos nosotros. Jamás podríamos satisfacer realmente todas nuestras expectativas con la misma persona.

La fidelidad por autosatisfacción en realidad radica en que una persona se sienta satisfecha por default, y eso depende de ella misma. Es decir, que una persona haya interiorizado que no requiere de nadie más, ni siquiera de su pareja, para estar satisfecho en todo sentido y ser feliz. Si una persona está completa en sí misma, en soledad, cuando decide formar una pareja, en realidad ya estaba satisfecha y completa, solo le suma a su vida, no busca llenar huecos. Entonces, muy probablemente, los huecos -o vacíos- que ocasionan el hambre de otras personas -causa de infidelidad- no existan. Esa es la fuente última de la fidelidad, considero. Pero en realidad creo que los fieles suelen oscilar entre las cuatro clasificaciones, combinando y variando según sea el caso.

En fin, ojalá todos podamos ser honestos con nosotros mismos y con nuestras parejas.

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