Es muy común escuchar que cierta marca se inspira en los diseños de otra, para la creación de sus objetos y no está mal. De hecho, las tendencias se dan por eso: por ejemplo, una firma comienza a utilizar telas transparentes en su colección de verano y otras tres más también hacen lo mismo, así nacen las modas.  El problema es cuando la marca se arriesga a inspirarse demasiado en las piezas ajenas y los diseños lucen idénticos. Las casas de moda, después, se enfrentan a demandas por plagio, con los creadores originales y su imagen decae por aquel robo.  Ya a varios les ha pasado, pero ahora es más fácil identificar las copias de diseño gracias a internet y los fanáticos que se dedican a investigar minuciosamente.  Recientemente, le ocurrió a Balenciaga. El director artístico Demna Gvasalia creó un bolso polémico llamado Bazar de New York, que es un tote estilo shopper de piel, con estampado del nombre de la ciudad y uno de sus paisajes en multicolores. El preci...