Hablar de mi papá es un tema sensible, casi nunca hablo de él... no porque no quiera, al contrario, pienso todos los días en él y en la falta que me hace;  es complicado tocar el tema, porque indudablemente termino extrañándolo más y no es tan agradable. Todavía me acuerdo el día que me dijo que estaba enfermo y que tenían que operarlo de emergencia: el peor día de mi vida, fue hace casi quince años, y recuerdo todo como si hubiera sido ayer. No soy mamá, pero me creo que dar una noticia de este tipo a uno de tus hijos probablemente es de lo más duro que te puede suceder, nadie está preparado para escuchar que su papá esta enfermo y tampoco nadie está preparado para decirle a sus hijos una noticia de ese tamaño.  Fueron años muy difíciles para todos: estar enfermo, y depender de medicinas, doctores y aparatos no es una situación envidiable y menos para alguien que fue sumamente activo y autosuficiente toda su vida, el hombre más trabajador e hiperactivo que conozco (si, de ahí...