Me conocen bien, si algo disfruto estrenar es ¡zapatos! Algo nuevo en mi clóset jamás luce tan bien como uno par recién salido de su caja. Siempre me preguntan ¿Cuántos zapatos tienes, Gina? La verdad es que no lo sé, nunca los cuento, probablemente para no asustarme y desmayar al instante. Lo que sí es que los cuido como joyas preciadas detrás de una reluciente vitrina en cualquier boutique de Tiffany & Co. Cuando me siento triste, cuando me siento feliz, cuando tengo un evento importante o en un día normal: los zapatos siempre son la solución y razón de todo… me hacen sentir mejor, me dan suerte, me hacen sentir más femenina, o cómoda; me acompañan, me llevan, me toleran y viven conmigo cada instante… me levantan un poquito más, para poder alcanzar mis sueños. Los momentos buenos y los malos, los días trascendentales y los ordinarios: para mí los zapatos, son mis mejores amigos, y cada par tiene una historia particular que contar, un instante relevante en el que recuerdo haberlos...