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Quiere o no quiere contigo, o del manejo de las expectativas.

















Quiere o no quiere contigo, o del manejo de las expectativas.
Por Pepe García

Platicando con Gina el otro día nos propusimos encontrar y comentar las supuestas señales -a la luz de nuestros contextos- de cuando alguien quiere o no quiere contigo, inspirados en la peli He Is Just Not That Into You (A él no le gustas tanto).

Curiosamente, tratando de encontrar las señales sobre si estos personajes estereotípicos de la peli quieren o no quieren con sus contrapartes, empecé a ver otras cosas y me desvié -sorry baby- del propósito original (si usted quiere leer las “lecciones” comentadas del libro que inspiró esta película, acá hay un texto sobre ello). Por ello, me quiero enfocar en lo que para mí es lo más destacado de la película, la búsqueda del cumplimiento de las expectativas y la frustración o infelicidad que ocasiona no cumplirlas.

En particular, la peli habla de las expectativas de conocer a alguien “especial”, casarse y tener un matrimonio feliz, es decir, del lugar común que nos enseñan a buscar en cuanto a relaciones de pareja. Sobre estas expectativas comunes, me gustaría encontrar puntos de tensión que creo pueden ayudar a relativizarlas, o de perdida, a tomar mejores decisiones y ser más felices -o menos infelices.

Podemos conocer a alguien que nos gusta y de ahí ver qué pasa, con expectativas totalmente distintas. Por si ocupan, acá les dejo mi blog anterior sobre la atracción y la química porque creo que está relacionado con el tema. Algunas personas están buscando relaciones significativas; algunas otras no están buscando más que un encontronazo de una noche. Ahí un contraste común de expectativas y asimetría de información. Unas creen haber encontrado el inicio de una relación -o al menos eso buscaban- y las otras solo quieren sexo puro y duro -o quizá no tan duro, LOL. Y aquí me parece que viene la primera bajeza; pasa en las películas y pasa en la vida real: las unas le mienten activamente -o no desengañan- a las otras para conseguir lo que quieren, sea cual sea el caso. Mentir por convivir.

El punto es que hay muchas aristas que se tienen que tener en mente, y el aferramiento a nuestras expectativas nos impide verlas y aceptarlas. Puede que le gustemos a alguien, sólo para una noche -o quizá varias- pero definitivamente no para tener una relación, y quizá menos para una de esas que llevan al matrimonio. Y eso no tiene absolutamente nada de malo, sólo son diferentes expectativas, no nos debería deprimir, no nos hacen mejores ni peores en ninguno de los dos lados. Lo que sí creo es que no hay que mentir por convivir.

De hecho me salté una primera interrogante plasmada en la peli con la frase “If he’s not calling you”. ¿Qué pasa si nos gusta alguien y nosotros no le gustamos? Nos frustramos. ¿Qué pasa si no nos busca ni para nomás acostarse con nosotros, o si ya no nos llaman después de la primera cita, o después del primer acostón? ¿Por qué queremos que nos vuelvan a buscar? ¿Quién debe llamar a quién? Me parece muy simple, no deberíamos querer estar con alguien que no quiere estar con nosotros, y eso aplica para el antes, durante y el después de una relación.

Sin embargo, también hemos escuchado -y visto- historias épicas de conquista, donde al principio alguien bien aferrado termina ligándose al chico o chica de sus sueños. O sea, sí pasa, pero esto no nos debe llevar a querer con alguien que no quiere con nosotros, opino. Quizá en eso radica el éxito de Tinder y demás plataformas, en que reducen la brecha de las expectativas, al menos en cuanto a salir con alguien por primera vez, aunque nos arrastre a lo que ya hablamos en el párrafo anterior.

La siguientes expectativas, iniciar una relación significativa y casarse, y vi