Caminar por las calles de mi ciudad me parece algo delicioso y placentero; sobre todo en el centro histórico, un lugar que además de ser emblemático para el país se convierte en un museo viviente a diario; cada calle cuenta miles de historias distintas, todos los acontecimientos que han sucedido en aquellos espacios son innumerables, eso los hace aún más especiales y misteriosos.  ¿Cuántas historias conocen aquellos viejos edificios? ¿Cuántas historias de amor y desamor habrán presenciado? ¿Cuántos recuerdos atesoran y que solo ellos conocen? Me parece fascinante, esta vibra de antigüedad que poseen las bellas calles de mi ciudad. Las paredes desgastadas, los muros deslavados, el encanto de erigirse por tantos y tantos años con dignidad y poder.  Las viejas calles del centro se llenan de vida a diario, nuevas historias, nuevas personas, nuevos recuerdos sucediendo minuto a minuto. Las campanadas y el bullicio natural de la ciudad adornan la vista, la hacen única, con tanta vid...